Soy mujer y viajo sola. ¿Algún problema?

“Poner freno a la mujer es poner límite al mar” escribió el famoso autor Lope de Vega en su obra La Decepción. Con estas palabras me dirijo hoy a todas las mujeres que habéis viajado o queréis viajar en solitario. Mi intención con este artículo es quitaros los miedos, abriros las alas y daros todas las herramientas necesarias para emprender el vuelo.

Tenía muchas ganas de escribir sobre este tema ya que ha sido lo que más me han preguntado en los últimos años. ¿No te da miedo viajar sola y más siendo mujer? Pues veréis, creo que todos estaréis de acuerdo con que lo desconocido da miedo, ya sea probar un nuevo deporte, cambiarnos de ciudad para estudiar o empezar en un nuevo trabajo. Lo mismo ocurre a la hora de viajar y abandonar nuestra zona de confort. Si nunca habéis experimentado la increíble aventura de viajar en solitario es posible que sintáis cierto miedo o no os atreváis. En realidad esto nos pasa a todos, tanto a hombres como a mujeres.

 

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He tenido la suerte de tener un gran ejemplo viajero de una mujer fuerte e independiente. Mi abuela. Mi yayi, como cariñosamente la llamaba, decidió emprender un largo viaje en barco hacia Brasil, allá por 1959. Por aquel entonces era novia de mi abuelo, al que dejó esperándola en Madrid con una foto en cuyo reverso se leía: “llévame y no me olvides”. Caray yaya, perdóname que te diga, pero los tenías cuadrados. Ella siempre me alentó a perseguir mis sueños sin dejarlos atrás por nada ni nadie.

Por aquel entonces se viajaba más en barco que en avión, se mandaban cartas y nadie se imaginaba ni por asomo, que medio siglo después aparecerían los móviles, internet y el boom de las redes sociales. Así, mis abuelos se escribieron durante casi dos años. Lo que vino después, os lo imagináis. Regresó a España, se casaron y nunca dejaron de explorar nuevos lugares y vivir aventuras, hasta que ella decidió viajar de nuevo en solitario a dónde aún no hay Ryanair de ida y vuelta.

 

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Mi abuela en la época que decidió viajar a Brasil.

 

Pese a que me considero una gran defensora de la igualdad de derechos entre sexos y aquí voy hacer una gran distinción debido a mis últimas charlas con mis amigos del género masculino… ¡por favor, señores! lo contrario al machismo no es el feminismo, es el hembrismo. Ser feminista no es algo peyorativo. Dicho esto, sería utópico tratar por igual a mujeres y hombres en el contexto del viaje, debido a que las mujeres nos vemos mucho más afectadas por las creencias religiosas locales y las diferencias en las relaciones sociales entre las culturas existentes.

Hay que dedicar cierto tiempo a la planificación del viaje y a informarnos del país o países que vamos a visitar. Así evitaremos malentendidos y viajaremos con mucha más seguridad. Si desprendéis confianza no seréis percibidas como víctimas potenciales. Además, por propia experiencia os diré que las mujeres que viajamos solas tendemos a atraer la protección y la simpatía de los lugareños.

Si viajáis a regiones del mundo donde los derechos de la mujer están muy limitados conviene informarse sobre que actividades están mal vistas. Os daré unos cuantos ejemplos de los peores países para ser mujer.

  • Arabia Saudita. Allí, la mujer tenía hasta hace un año prohibido viajar sin la autotización de su marido o de su tutor legal (da igual la edad que tengan, su marido o su tutor legal controlarán sus movimientos). No podrán tampoco abrir una cuenta en el banco sin el permiso de su marido o desplazarse sin un pariente masculino, ya que la libertad de movimiento femenina, nos hace a las mujeres, según sus enfermas mentes, vulnerables al pecado. Por tanto, nada de conducir o de ir en bicileta, llevar pantalones o mostrar su belleza a través de la ropa o el maquillaje. Por ello mismo, la muñeca Barbie está prohibida por ser provocativa. No hay probadores en las tiendas de ropa y tampoco es posible leer revistas femeninas que no hayan pasado previamente la censura.  Por si esto no fuera poco, las mujeres tienen prohibida la entrada en los cementerios, no pueden ir en transporte público (solo en tren en los últimos vagones reservados a mujeres) y solo está permitido vestir de negro con la llamada abaya y el hiyab (la prenda para tapar la cabeza). Las mujeres pueden estudiar una carrera aunque desgraciadamente su amplia mayoría no trabajará. Sólo un 17% trabaja, ya que no hay edad mínima para contraer matrimonio y la mayoría se casa aun siendo menor de edad. Por supuesto, tampoco tienen derecho a voto.
  • Irán. El salario de una mujer es un 75% menos con respecto al hombre. También necesitan la autotización de un hombre para estudiar, trabajar o participar en un evento deportivo.
  • Egipto. Es uno de los países en el mundo donde más se practica la mutilación genital  femenina o ablación de clítoris, a pesar de estar prohíbida desde 2008. Práctica que sufren el 92% de mujeres casadas entre 15 y 49 años.
  • Mali. Es uno de los pocos países en el mundo donde la esperanza de vida de la mujer es menor que la de los hombres. La media está en los 48 años. Sigue siendo legal también la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado de menores.
  • Líbano. Es legal el llamado crimen de honor, donde un padre puede matar a su hija o hermana si sospecha o descubre que ésta ha cometido adulterio.
  • Yemen. Las mujeres dependen de los hombres para vivir, incluso necesitan su permiso para ir a la calle o sacarse un pasaporte. Otro país donde se sigue practicando la mutilación genital femenina y los matrimonios forzados.
  • Sudán. Donde existen las leyes de obediciencia femenina. La norma establece que las mujeres deben estar disponibles para tener relaciones sexuales con sus maridos y que no pueden abandonar el hogar conyugal sin permiso.

Para la mayoría de estos países tener la menstruación, es considerado como un periodo de impureza donde se prohibe durante este periodo visitar lugares religiosos o participar en ceremonias.

A la desigualdad de derechos entre hombres y mujeres le queda un abismo de evolución. Así, encontraréis, casos injustos como el de Chile, en el que el marido es el titular de la custodia de los bienes conyugales o el de Israel, donde una mujer judía, a diferencia de un hombre, no tiene derecho a divorciarse según la ley rabínica. Leyes muy locas como en Guatemala, donde la ley permite la suspensión de la condena si el violador se casa con la víctima. Aberraciones como en Nigeria, donde el código penal permite que los maridos utilicen la violencia física para “regañar” a sus mujeres siempre que no les causen un “daño grave” y,  lapidaciones en caso de que una mujer tenga un hijo sin estar casada. Y así, podría seguir con Pakistán, Chad, Marruecos, Jordania, Siria, India, Camerún y un grandísimo etc, pero creo que todos habéis pillado la idea.

En definitiva, os cuento todo esto para que comprendáis mejor que la mentalidad de estos países, donde la mujer vive un averno, difiere completamente de nuestra visión occidental.

Por ello, os voy a dejar unos consejos imprescindibles a la hora de viajar en solitario que espero que os resulten útiles.

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  1. Viajar ligera nos hace menos vulnerables. Se puede reaccionar mejor en caso de apuro.
  2. Ir de menos a más. Empezar por viajes cercanos e ir viajando más lejos cada vez.
  3. El dinero y el pasaporte suelo llevarlo en una riñonera pegada a la piel. También esta la táctica de meter el dinero dentro del relleno del sujetador.
  4. Cuando llevo bolso intento que sea amplio y de estilo bandolera ya que minimiza el peligro de tirón.
  5. Vestir de forma discreta, evitando joyas y objetos de valor.
  6. En algunos lugares donde viajé con pareja, estaba prohíbido compartir habitación sin estar casados. Yo llevaba un anillo simulando que era mi alianza. A veces en ciertos países ayuda también a disuadir pesados y acosadores.
  7. En muchos países es ilegal hacer toples y en otros, las playas no son lugares mixtos y ni siquiera te puedes poner en bañador.
  8. Siempre viajo con un fular o una pashimina grande. La uso para cubrime la cabeza o las piernas cuando visito lugares sagrados. También como chal o como bufanda para los aviones.
  9. Siempre evito lugares poco iluminados o con poca gente, sobre todo a ciertas horas de la noche.
  10. Para volver al hotel o hostel por la noche sino tenéis a nadie de confianza que os acompañe, pedir un taxi, un uber o un grab (la versión de uber en Asia).
  11. Al salir de fiesta vigilar vuestra bebida para evitar que os puedan drogar (bueno, esta regla es universal, no sólo cuándo viajáis).
  12. Ser explícitas y muy claras. Por ejemplo, en la India un hombre intentó meterme mano en un tren. Le pegué un buen grito y armé alboroto a mi alrededor. Me pidió mil perdones y se fue avergonzado. Es bueno llamar la atención sobre la situación, ya que confunde al agresor.
  13. Siempre llevo un silbato conocido como “rape whistle” que tiene una alarma con un sonido insoportable. Lo compré por amazón. Nunca he tenido que utilizarlo aunque un día por equivocación lo presioné en un avión y la lié pardísima. Menos mal que todo el mundo lo tomó con humor.
  14. Comprar una tarjeta sim de prepago. Así, siempre estaréís conectadas.
  15. Descargar la aplicación maps.me donde podréis utilizar el gps offline.
  16. Descargar Tripwoman la app para mujeres que viajan solas.
  17. Precaución a la hora de hacer Couchsurfing. Yo he tenido buenas experiencias pero también he vivido alguna que otra situación incómoda.
  18. Os recomiendo entrar en el Ministerio de asuntos exteriores. Allí podreís extraer un informe actualizado de la situación actual del país que queréis visitar. Siempre me ha resultado muy útil. Recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores
  19. Realizar la inscripción en el registro de viajeros del Ministerio de Exteriores. Se puede realizar online de manera gratuita. Allí, especificar las fechas de vuestro viaje e itinerario y en caso de emergencia siempre estaréis localizadas. Más vale prevenir que curar. Inscripción en el registro de viajeros

Si queréis contactar con otras viajeras os dejo algunos links interesantes:

Servicio de ayuda entre viajeras

red de ayuda y alojamiento entre viajeras 

 

Y por último, en cuanto a la soledad, uno de los principales miedos que todas me comentáis…  No os preocupéis lo más mínimo. Irónicamente, me ha resultado muy complicado sentirme sola viajando sola. Conoceréis a gente espectacular que os cambiará la manera de pensar e incluso las prioridades. En definitiva, empezaréis a ser ciudadanas del mundo.

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“Quizá viajar no sea suficiente para prevenir la intolerancia, pero si logra demostrarnos que todas las personas lloran, ríen, comen, se preocupan y mueren, puede entonces introducir la idea de que si tratamos de entendernos los unos a los otros, quizá hasta nos hagamos amigos” – Maya Angelou

“No sabía a dónde iba hasta que llegué allí”. Cheryl Strayed

 

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