Mamá, ¡me voy a Australia!

Aterricé en Australia con una Working Holiday Visa como muchos, con la idea de quedarme un año para después seguir viajando y asentarme en algún lugar de Europa donde retomaría mi carrera en el mundo del derecho y la cooperación internacional.

Como casi todo lo que se planea sale diferente, así fue. He decidido quedarme en este país enorme en el que Europa entra.

Posiblemente penséis que todo es de color de rosa especialmente aquellos que me seguís en redes sociales como Instragram. Pero salir de tu zona de confort no es fácil. Dejar tu vida atrás y empezar de cero menos. Y sobre todo, estar a 17000 km de tu familia y amigos puede ser muy duro. Puede que muchos os adapteis nada mas llegar, hagais un circulo de amigos y os sintais en vuestro nuevo Erasmus. Otros quizás viváis la experiecia un corto periodo y creais que es tiempo de regresar a vuestras vidas. Cada uno lo vivirá de diferente manera pero lo que os aseguro que todos hareis, es vivir la experiencia de vuestras vidas.

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Cuando decidí solicitar mi visa working holiday para Australia me encontraba en Asia, concretamente viajando en la isla de Borneo (isla impresionante dividida entre Malasia, Indonesia y Brunéi). Después de conocer a multitud de mochileros que habían vivido su experiencia en Australia me pareció una oportunidad única para explorar aquel país que en nuestras mentes asociamos con canguros, koalas y playas repletas de surfistas.

Hace ya un año que aterricé en este gigantesco país al que definiría como el más diverso y multicultural de los 80 que he visitado. En este año he vivido cosas que jamás imaginaría. Aprendí a no juzgar y a dejar los prejuicios a un lado. Australia rompe tus esquemas. Aprendí a vivir y disfrutar el día a día. Australia puede ser una auténtica montaña rusa. Aquí, he desarrollado mi parte más polifacética. He sido camarera, personal de limpieza para un complejo de edificios pijo, vendedora, dependienta, project manager… he aprendido a pescar, a jugar al golf… he vivido en una casa al pie del canal con piscina, sauna y con vestidor y jacuzzi privado en mi habitación. No, no os estoy vacilando, aquí los contrastes son curiosos jeje. Pero sobre todo, aquí formé una gran familia. Os llevaréis amistades para toda la vida. Mi experiencia no hubiera sido igual sin mi “familia”: Alex, César, Gonzalo, Ali, Cris, Tamara, Alberto, Deesi, mi querida Aleja, mi linda aussie Kaitlyn, mi super jefe Darren y tantas otras personas que hicisteis posible que mi periodo de adaptación fuese una aventura compartida entre risas y nuevas experiencias para todos.

Posiblemente os preguntéis que me impulsó a quedarme y si os podría pasar a vosotros mismos. Cada experiencia es muy subjetiva, pero la mayoría de las personas que conozco que se queda en Australia suele ser por que encuentran el estilo de vida que buscaban, nuevas oportunidades que no tendrían en su país de origen, un buen trabajo o el que es mi caso, encuentran a su compañero de viaje. He tenido que recorrer unos cuantos países antes de encontrarlo pero mira tu por donde después de 78, apareció en Australia. Al final, tengo que dar la razón a mi amiga Kate.

Os adelanto algunos post que estoy terminando sobre nuestro viaje a Filipinas y el que próximamente os mostraré sobre nuestra aventura recorriendo en caravana Nueva Zelanda. Pero mientras tanto, el siguiente post que publicaré en un par de días, será todo sobre Australia. Tema de visas, búsqueda de trabajo y como sobrevivir y disfrutar de este increíble país.

Hasta pronto ciudadanos del mundo! 🙂

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