El parque Nacional Tayrona: Una joya natural del Caribe

“La naturaleza es un profesor universal y fiable para quien la observa” Carlo Goldani

Este paraje de ensueño cuyo espectáculo paisajístico es la envidia de cualquier litoral del trópico se sitúa en el norte de Colombia a unos 34 km de la ciudad de Santa Marta (la ciudad más antigua de Sudamérica).

Es una zona protegida desde 1964 de 15000 Hectáreas que cubre las laderas de la llamada Sierra Nevada, la montaña costera más alta del mundo cuyas estribaciones se hunden en el mar formando bahías y ensenadas. Además, Sierra Nevada es la montaña más alta de Colombia, cuyo pico más prominente, Simón Bolívar, se eleva hasta los 5700 metros de altitud por lo que mantiene en sus crestas nieves perpetuas y varios km de glaciares.

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Esto es algo que me maravilló de Colombia, su biodiversidad. Para que os hagáis una idea os voy a dar algunos datos curiosos. Tiene dos océanos: El Pacífico y el Atlántico, tres cordilleras con sabanas, volcanes, montañas nevadas, altiplanos y valles. Posee el mayor número de ecosistemas del mundo con una gran variedad de climas (cálidos, templado, frío y muy frío). Por si esto fuera poco, Colombia es el lugar del mundo donde hay más especies de anfibios, más rico en aves (1870 especies), con el mayor número de mariposas diurnas y el que tiene mayor número de vertebrados terrestres (2890 especies). Espectacular ¿verdad?.

Sus playas de arenas blancas delimitadas por manglares o bosques y bañadas por las aguas cristalinas del mar Caribe hacen de este destino un lugar perfecto para descansar y recargar energías. Como buena amante de la naturaleza y la aventura, estar en medio de este lugar de ensueño me hizo trasladarme siglos atrás. Cuando internet, la luz e incluso los sistemas de agua corriente no existían. Acampar en medio de la selva y escuchar tan solo los sonidos de la propia naturaleza junto al de tu respiración es un momento bastante mágico. Quizá hasta que algún mosquito rompa el encanto y te acribille en medio de la noche. Al menos a mi, por mucho repelente, ropa clara y mosquitera que use… se ceban.  Tal vez sea signo de que debo disminuir la cantidad de dulces que ingiero… en cualquier caso, los mosquitos, el calor, la humedad o las largas pateadas si decides no ir a caballo, merecen la pena, podrás observar las lagartijas de colores que corren despavoridas al oír tu presencia, los millares de hormigas atareadas que casi tienes que hacer acrobacias para no cargártelas o los alegres monos que desconfiados te desafían o te lanzan mangos desde alguna rama en lo alto de algún árbol centenario. Es muy posible también que te cruces con integrantes del pueblo indígena Tayku que viven en el parque (en el llamado pueblito Chayrama) y que continúan conservando sus tradiciones. El pueblito Chayrama es un lugar ancestral que alberga ruinas arqueológicas de esta comunidad y que se puede visitar hasta las 14 de la tarde en una ruta de unas dos horas desde Cabo San Juan.

CONSEJO AL VIAJERO

Llegar hasta el Parque Tayrona te resultará sencillo. Primero tienes que llegar a Santa Marta. Desde Cartagena o Barranquilla hay buses que te llevarán hasta allí. Las principales compañías son: Berlinas (tienes que ir hasta su estación, en Cartagena se ubica en calle 46 c # 3 – 80 barrio Marbella y te cobrarán unos 40000 pesos/unos 12€, cuentan con wifi en los buses) y Mar Sol (50000 pesos/unos 15€ pero te recogerán en la puerta de tu hostal u hotel si estás en su zona de influencia). Cuando llegues a Santa Marta tienes que ir al Mercado Central de Santa Marta en la calle 11 con carrera 11 (lo mejor es coger un taxi de una estación a otra ya que sale bastante barato) donde salen los buses que van a Palomino y paran en la entrada del Parque Tayrona en una zona llamada “El Zaino”. Te costará unos 7000 pesos/unos 2€. El horario para acceder al parque es de 8:00 a 17:00. Una vez allí caminas unos 100 m hasta las taquillas del parque donde tu ticket te costará entre 44000 a 50000 pesos dependiendo de si es temporada alta o baja (unos 14€). Si vas en temporada alta te aconsejo que reserves tu entrada con anticipación ya que tiene aforo limitado. Aquí puedes realizar tu reserva: entradas parque Tayrona.

Puedes tomar otro bus (3000 pesos) que te acercará hasta “el parqueadero” donde podrás empezar a caminar hasta la zona que escojas para acampar. Tienes la opción de alquilar un caballo que te lleve hasta donde quieras por unos 40000/30000 pesos. Yo lo hice andando y el sendero es bastante fácil, eso si, si viajes en época de lluvias te embarrarás hasta las rodillas.

Hay varios campamentos distribuidos cerca de sus playas donde podéis alquilar una tienda de campaña, una hamaca o llevar tu propia tienda. Los precios varían en función del camping, el más caro es el de Cabo San Juan por ser el más popular. La opción más barata es llevar tu propia tienda, si no, puedes dormir en una hamaca por unos 25000 pesos (ojo por que en algunos campamentos no tienen mosquitera y no lo recomiendo) o en una tienda por unos 50000/60000 pesos. Para los turistas más sibaritas, el parque Tayrona cuenta con Ecohabs, cabañas con vistas al mar que se encuentran en la zona de Cañaveral.

El parque tiene varias playas pero sólo en la playa de Arenilla (a pocos metros de Arrecifes), la Piscina y el Cabo San Juan podrás disfrutar de un baño en aguas cristalinas caribeñas. En el resto el mar bate con tanta fuerza que es peligroso adentrarse en sus aguas. 

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Quien no ha pensado en estar a solas con sus propios pensamientos pero entonces el móvil vibra, el timbre suena, los ruidos en la calle te distraen y al final ese momento que era solo para ti se desvanece antes de si quiera empezar. Venir al Tayrona es un buen sitio para desconectar y buscar soledad si se requiere. Me pareció el paraíso tener selva y al mismo tiempo muchas playas de arena blanca y agua cristalina, de esas de las que hablaba William Golding en su “Señor de las moscas” o Michael Ballantyne en “La isla de coral”. Y sin más preámbulos me despido con la esperanza de que esta información pueda seros útil y que disfrutéis de este maravilloso lugar y de la polivalente e increíble tierra colombiana, que como rezaba un anuncio turístico local:

“El riesgo es que te quieras quedar”.  

Algunos consejos extra

  • Llevad repelente con DEET alto y usadlo varias veces al día.
  • Para evitar los mosquitos no usar colonia y vestir ropa clara.
  • Se recomienda tener la vacuna de la fiebre amarilla, al menos 10 días antes de ir. 
  • No te olvides: la crema solar con alta protección, una linterna y un candado para los camping.
  • Si quieres ahorrar lleva tu propia comida y agua, en el interior es mucho más caro. 
  • El primer camping antes de que llegar al “parqueadero” se llama Castilletes y es el único que cuenta con Wifi. Os lo menciono en caso de urgencia por que tenéis la posibilidad de conseguir dinero efectivo pagando con un datáfono y ellos te darán lo que necesites con el 10% de comisión. 
  • En la playa de Arenilla suelen vender arepas con huevo recién hechas a muy buen precio y están deliciosas. 
  • Cuando abandonéis el parque hay muchas personas que ofrecerán vuestro viaje de regreso a Barranquilla o Cartagena. Ojo por que aunque os digan que os dejarán en el centro es probable que os terminen dejando en la terminal de buses que suele estar bastante apartada del centro y tendréis que tomar un taxi. 
  • Evitad los fines de semana, hay mucha gente. 
  • No tiréis basura ya que cualquier mínimo gesto tiene un impacto directo con el ecosistema.

One response to “El parque Nacional Tayrona: Una joya natural del Caribe

  1. Precioso reportaje, may I say!!
    Gracias a la paz que ha llegado recientemente a Colombia, estamos empezando ha descubrir las maravillas de este precioso país. Tus bellas descripciones me han recordado a lo que sentí cuando estuve por primera vez, en 1993, en Costa Rica, otro bello país también lleno de exuberante naturaleza. Las hormigas cortadoras de hojas delante de tu habitación, los monos ahuyadores al amanecer y anochecer, las luciérnagas prendidas de los árboles como si fueran bombillas en Navidad, las mariposas revoloteando encima de tu cabeza cuando estás en el agua esperando las olas, las gotas que resbalan por el vaso de tu jugo de frutas y esa sensación tan primitiva de ser parte de la cadena trófica de la naturaleza, parte de algo más grande que tú.
    Muchas gracias por llevarnos de viaje de vuelta a la naturaleza, al hogar.

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